Nutrición infantil: la alimentación en los lactantes y niños pequeños

Alimentar de forma adecuada a nuestros hijos durante la infancia es muy importante para que puedan crecer y desarrollarse bien. Sin embargo, existen muchos puntos de vista diferentes sobre la nutrición infantil que pueden confundirnos y hacernos dudar. Por eso, a lo largo de este artículo queremos dar una opinión personal, como padres, sobre la alimentación en esta etapa tan delicada de la vida de nuestros hijos.

¿Qué ocurre si no le puedo dar el pecho a mis hijos? ¿Debo forzarlo a consumir alimentos que no le gustan, pero que son saludables? ¿Qué es la teoría de la leche materna? Estas son algunas de las preguntas a las que responderemos, pero siempre desde nuestra óptica como padres, no como especialistas expertos en nutrición infantil.

¿Qué es la teoría de la leche materna?

Como padres, somos conscientes de la gran importancia y beneficios que otorga la leche materna. Un alimento muy importante, rico en grasas, proteínas, vitaminas y minerales que le brinda todo lo que necesita nuestro bebé. Además, la leche materna también contiene anticuerpos, imprescindibles para poder protegerlo de posibles enfermedades e infecciones.

 

Sin embargo, existen personas que defienden la teoría de la leche materna, un punto de vista en el que este tipo de leche se considera la única fuente de alimento válida y saludable en la nutrición infantil. Por eso, cuanto más se extienda su consumo mucho mejor. No obstante, la leche materna no es la única fuente de alimentación viable y saludable para nuestros hijos.

Dar el biberón y las carencias nutricionales

La teoría de la leche materna considera que cualquier otra leche que no sea la que pueda producir una madre no es tan “ideal” para la nutrición de los niños. Esto quiere decir que, si no podemos dar el pecho y no nos queda otra opción que recurrir a un biberón con leche preparada para bebés, nuestros hijos probablemente tengan carencias nutricionales. Pero esto, en nuestra opinión personal, no es así.

 

 

Muchas madres no producen la suficiente cantidad de leche para poder amamantar a sus hijos y satisfacer sus necesidades alimentarias. También, hay madres cuya leche materna no tiene la calidad deseada y necesitan compensarla con la toma de biberones. Esta leche, que no es materna, contiene los mismos nutrientes básicos que todo bebé necesita en esta etapa de su vida. Por lo que no tiene por qué haber ningún problema ni carencia nutricional.

Desde nuestra experiencia, consideramos que dar el biberón es incluso una opción deseable en aquellos casos en los que la calidad de la leche materna no es la mejor. Por eso, creemos que la teoría de la leche materna es algo que tendríamos que valorar cuando nos encontramos con este tipo de circunstancias. Pues, las fórmulas que contienen los biberones en la actualidad tienen todo lo necesario para que los bebés crezcan sanos y fuertes.

Los diferentes tipos de papas

Como bien hemos visto, la leche es muy importante en los primeros meses de vida de los bebés. Sin embargo, pasados unos meses habría que empezar a introducir alimentos de otro tipo. Por ejemplo, las papas o papillas cuya introducción debe ser progresiva. Este tipo de alimentos aportan nuevos nutrientes y van preparando al niño para, más adelante, consumir comida sólida.

 

Sin embargo, no todas las papillas son iguales. Existen algunas que no contienen gluten y otras que sí. Muchas están elaboradas con fruta. Ante esta variedad podemos dudar sobre cuál elegir. Lo mejor es dejar las que contienen gluten para cuando nuestro hijo tenga ya ocho meses. Es una forma de prevenir problemas de diarrea que puedan conllevar una pérdida de peso importante nada deseable en este periodo del desarrollo de nuestro bebé.

La alimentación durante el crecimiento

A medida que nuestro hijo vaya creciendo, iremos incluyendo alguna pieza de fruta o trozo de carne, además de las papillas, para que se acostumbre a su textura y sabor. Así hasta conseguir que consuma todo tipo de alimentos sólidos sin ningún problema. Sin embargo, en este punto, es importante apostar por una alimentación sana y equilibrada. En caso de sentirnos inseguros sobre cómo hacerlo, como padres no debemos dudar en pedirle consejo al pediatra quien nos guiará de la mejor manera posible.

La razón de incidir en esto está en que hay un tipo de bollería destinada a los niños que se encuentran en la etapa infantil deliciosa para su paladar, pero repleta de azúcares. Si nuestros hijos consumen un exceso de este tipo de alimentos y dejan de lado otros, como las frutas o verduras, sí pueden terminar sufriendo carencias nutricionales.

 

Sin embargo, la bollería no solo puede provocarles un problema de salud a nuestros hijos. También aumenta el riesgo de sufrir caries en edades tempranas, lo que afectará a sus dientes de leche. Por eso, es importante ser conscientes de la importancia de escoger los mejores alimentos para ellos. Aunque ¿qué ocurre si los rechazan?

Esto es algo que puede suceder y de hecho ocurre, sobre todo, con las frutas y las verduras. Su sabor no es tan atractivo como un dulce cualquiera y, además, la novedad siempre provoca un rechazo inmediato. Es un alimento cuya textura, color y sabor son desconocidos. Aunque sea saludable, en nuestra opinión, es mucho mejor respetar el proceso natural de los niños.

Si forzamos a los niños para que consuman una pera o guisantes, tan solo les generaremos un rechazo mayor. ¿Qué es lo que podemos hacer en este tipo de situaciones? Dejar esos alimentos que deseamos que consuman nuestros hijos a la vista y comerlos nosotros con frecuencia. Esto aumentará su curiosidad y querrán probarlos de nuevo. Un truco sencillo, pero efectivo, para quienes somos padres.

Esperamos que este artículo te haya permitido conocer un poco mejor la nutrición infantil, así como algunos consejos derivados de nuestra experiencia que pueden ayudarte si tienes hijos que estén en esta etapa del desarrollo. Empezar a crear hábitos saludables de alimentación desde estas edades tempranas será muy importante para ellos.

2 Comentarios
  • Ana María Rodríguez
    Publicado en 16:56h, 15 abril Responder

    Los hijos suelen repetir las pautas de conducta y alimentación que ven. Sí les enseñamos con nuestro ejemplo a comer de todo, incluso lo que no nos gusta mucho pero sabemos que es sano, comerán de todo. Rechazarán fácilmente lo que nosotros rechazamos.

  • Maria Jesus
    Publicado en 20:52h, 15 abril Responder

    La responsabilidad de los padres es educar a los hijos,. La palabra educación es muy extensa, engloba muchos aspectos, aprender les a comer sano es uno de ellos,para evitarles muchos problemas de sobrepeso y de autoestima.

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